miércoles, 6 de junio de 2012

"UNDERGROUND GIRLS"



A finales de Mayo ha visto la luz “Underground Girls”, publicado por Neurótika Books es una estupenda antología de mujeres creativas y combativas, contiene relatos, ilustraciones, fotografías y mucha energía.

Recopilados por José Manuel Vara, estas 500 páginas de mujeres creativas guerrilleras, combativas y “cojonudamente ováricas” es una lectura que no te dejará indiferente.

Mis felicitaciones a las escritoras.

Puedes descargarlo aquí.

domingo, 20 de mayo de 2012

TACÓN GRENACHE


Garnacha, dijo ella, mientras las comisuras de su boca dejaban escapar una gota de un líquido rojo granate. Entonces, devorándome con los ojos, se dio la vuelta. Dio dos pasos y se volvió a mirarme, retándome con una sonrisa pintada en su cara. Yo la seguí, copa en mano, por la bodega  llena de amigos y compañeros. Moriría por el contoneo de sus caderas, su pelo cobrizo y la visión de esos taconazos me fermentaba bajo el pantalón. Detrás de un barril de roble, me acorraló. Esos tacones granate, que acabaron clavándose en mi pecho, lucen ahora en mi estantería.

lunes, 14 de mayo de 2012

Con la frase... SI NO SABES LO QUE ES, ENTONCES ES JAZZ


-         Hija estás como ausente, ¿qué te pasa?
-         No sé muy bien, mamá
-         Si te tiemblan las piernas, si las tripas te bailan la polka, si la pituitaria se te dispara al oler su perfume, entonces, hija mía, es que estás enamorada
-         No mamá, no es eso
-         ¿Entonces?
-         Si las notas se te escapan al soplar y bailan solas, si los pájaros detienen su vuelo en un do sostenido, si las margaritas inundan de primavera los parterres…
-         ¿De qué me hablas, cariño?
-         Mamá, si no sabes lo que es, entonces es jazz.
Tomó el saxofón y comenzó a tocar, arrastrando el invierno.


RELATO GANADOR del ACCESIT EN "A MANSALVA" EN LOS LOS DIABLOS AZULES con Vanessa Monfort.

jueves, 3 de mayo de 2012

DUELO DE HONOR - Microrrelato indignado




–Elijo espada – dijo, desafiante, tirando el guante sobre la mesa.
–A la primera sangre – contestó su oponente desde el otro lado.

Se estrecharon las manos. Cerraron el acuerdo.

El padrino, vestido de verde,  después de lavarse cuidadosamente las manos, ayudó al ofensor a colocarse los guantes y la mascarilla. La espada brillaba bajo los focos, limpia, esterilizada, aséptica. A la primera sangre, murmuró ella mientras iba contando hacia atrás desde diez.

Al despertar, su pecho izquierdo ya no estaba allí.

miércoles, 25 de abril de 2012

TALLADOR DE KINBAKU



Cárdenas señales en tu brazos
Marcas de cuerdas
Orlan tus caderas
Vestigios cincelados en tu carne
Aroma a yute y piel
Extraviada

Mi cuerpo se derrite,
arrebatado
al sentir en mis dedos
La  arrogante  tersura
De tus senos
Que esculpidos de versos y deseo
que me inundan , me enloquecen
Me derraman.

Mazapán olvidado
Entre tus nalgas
soy

domingo, 15 de abril de 2012

CON LA FRASE... "Y DESPUES SE ME ROMPIERON LOS TACONES"


Coincidimos en el 27. El subió en Colón, empapado. Unas gotas de agua resbalaban desde su pelo negro y caían, lentas, sobre sus hombros. Me miró y sonrió. Durante unos segundos esos ojos reflejaron los prados verdes de mi adolescencia, las tardes de sandías junto al río y el olor a testosterona de las noches. Los mismos ojos, el mismo pelo cayendo indolente sobre su frente y esa sonrisa que me persigue desde hace cuarenta años.

Me bajé en Atocha, nerviosa y azorada como una adolescente. El me dijo adiós con un parpadeo. Caminé deprisa hasta mi portal, tratando de escapar a mis recuerdos, de borrar los ojos de aquel que pudo ser el hombre de mi vida, de éste que pudo ser mi hijo. Corrí, apoyada en mi bastón, huyendo.  Entré en el portal tropezando con la alfombrilla. Trastabillé y me equilibré, después se me rompieron los tacones, se me craqueló el maquillaje, las canas me arrollaron y el alma, encogida, la deposité junto a mi dentadura en el vasito de la mesilla.

RELATO GANADOR EN "A MANSALVA" EN LOS LOS DIABLOS AZULES con ISABEL GONZÁLEZ

martes, 10 de abril de 2012

EL AFAMADO CAZADOR DE DEDOS


-         ¡Paco! Ponme otro chato, anda –Anselmo deja el vaso sobre la barra.
-         Ahí tienes, tu clarete.
-         Oye, ¿ese de allí no es el del tiro en el pie?
-         Si, el que está con el Anselmo –tercia Julio desde el taburete de al lado
-         Pues todavía parece que cojea.
-         ¡A ver!  Se llevó por delante dos dedos. Calla, que vienen p’acá
-         Hombre, Julio, ¿qué tal? –el recién llegado, vestido con una chaqueta de pana verde nuevecita y un sombrero con plumas de faisán,  da unas palmaditas en la espalda a Julio.
-         Ahí vamos, ¿y tú?
-         Tirando, ya sabes.
-         ¿Conoces a Luis?
-         ¿Qué tal? –con una mano saluda a Anselmo y con la otra se quita el sombrero y lo deja en el taburete de al lado.
-         Bien, hombre, bien.
-         Paco, pon otra ronda por aquí.
-         A mí mejor una Mahou, que ando todavía con las medicinas –la chaqueta verde nuevecita brilla como la piel de un cervatillo cuando se inclina sobre la barra.
-         ¿Y qué, a echar un ojo a los comederos de los guarros?
-         Bueno, a dar una vuelta a ver como va la cosa.
-         ¿Como va a ir, con tanto furtivo? ¡Pues mal! –Anselmo chasquea la lengua y resopla.
-         No será ‘pa’ tanto hombre, mira que te quejas –Julio pela un cacahuete y sonrie.
-         Di que sí, Anselmo, que tienes razón, coño, que todos pagamos el coto y siempre hay algún cabrón que nos levanta las piezas –dice Paco mientras pasa un paño por la barra.
-         Joder como os ponéis, ni que no hubiera caza para todos.
-         Coño, es que pa pagar los comederos todo el mundo anda tieso, pero luego, cada dos por tres aparece algún jabalí herido.
-         Bueno, yo me voy. Venga, cóbrate la ronda –Luis saca la cartera, deja cinco euros en la barra y se pone el sombrero.
-         Pos hasta mañana, hombre, y gracias por el chato.
-         Venga hasta mañana –se abrocha la zamarra y sale cojeando.
-         Oye, Anselmo ¿de verdad éste se disparó limpiando la escopeta?
-         Eso dice él.
-         ¿Y?
-         Pues que el Gregorio dice otra cosa.
-         ¿Y que dice?
-         Pues que estaba esa noche esperando a un guarro en las Posaíllas y escuchó un disparo y unos gritos, y que era la voz de ese gilipollas. Y luego al otro día apareció muerto de un tiro un guarro de casi veinte arrobas.
-         ¡Hostias! –dice Julio.
-         ¡Amos no me jodas! Así que el señorito se cagó de miedo cuando se lo encontró de frente.
-         El afamado cazador de dedos, como le llama mi hijo.
-         Chico listo tu hijo, y con retranca.
-         ¡Que lo mandó a una buena escuela, hombre! –Paco pone otro platillo con cacahuetes
-         Pues sí, que buen dinerito me costó –Anselmo hace un gesto con la mano.
-         Bueno, me marcho que la parienta se va a cabrear si llego tarde.
-         Venga saluda a tu mujer de mi parte –dice Paco mientras lava un vaso.
-         Hasta mañana, parroquia.

PD: De verdad de la buena, que esta historia ya tiene un par de años...